Es curioso como lo que en un tiempo nos parece esencial, varias cicatrices después nos queda dentro como un vago recuerdo. Es curioso como tras dedicarle mi intermitente historia, ahora no es más que una experiencia interesante. Es curioso que hayan habido más historias intermitentes desde entonces aunque yo lo creía imposible.
EL, hoy vuelve a regir mi vida. Pero solo hoy porque me he levantado y lucía el sol, y en esos días en que el sol daña los ojos es cuando realmente me acuerdo de EL. Lo asocio con el verano.
Pero después de EL, vino A, luego apareció R, después un breve encuentro con J1, que dio paso a otro breve encuentro con J2, para más tarde pasar a un intenso encuentro con S.
Pero hoy luce el sol y me acuerdo de EL, y me sorprendo de como ese recuerdo no me duele como hace unos meses, y pienso que todo pasa… Y me descubro aceptando que realmente me cuesta enamorarme, que odio las historias de amor entendidas como costumbre adquirida (como todas las que he tenido hasta ahora), que estoy mejor sola al menos por el momento, y que lo mío son las historias intermitentes, tan fugaces, tan pasionales (algunas), tan intensas y con fecha de caducidad.
Hoy me siento más intermitente que nunca.